La iluminación adecuada del escritorio reduce la fatiga visual y mejora la concentración, especialmente durante los brillantes meses de verano.
Luz natural
Posiciona tu escritorio perpendicular a las ventanas para maximizar la luz natural sin reflejos en la pantalla. La luz de la mañana es ideal para el estado de alerta y el estado de ánimo. Usa cortinas o persianas ajustables para controlar el deslumbramiento durante las horas pico de sol. La luz natural es la mejor iluminación para el trabajo, así que aprovéchala.
Iluminación de tareas
Una lámpara de escritorio con brazo ajustable dirige la luz donde la necesitas. Busca una con temperatura de color ajustable (2700K-6500K) y brillo regulable. La luz más fría (5000K-6500K) es mejor para trabajo concentrado, mientras que la luz más cálida (2700K-3000K) es mejor para la noche.
Reducción de reflejos
Los reflejos en la pantalla causan fatiga visual y dolores de cabeza. Usa pantallas antirreflejos si es necesario. Ajusta el brillo de tu monitor para que coincida con la iluminación de la habitación. El monitor no debe ser ni significativamente más brillante ni más oscuro que su entorno.
Iluminación ambiental
La iluminación general de la habitación debe ser suave y uniforme, sin puntos brillantes ni sombras oscuras. Las luces indirectas que rebotan en paredes y techos crean una iluminación ambiental más agradable que las luces directas del techo.
Una buena iluminación del escritorio reduce la fatiga visual y te mantiene productivo durante las largas horas de luz del verano.

